Porque todos queriamos ser esa combinación perfecta entre la alocada e insinuante amiga de Liv Tyler en los videos de Aerosmith, y Cher en “Fuera de onda”,y haber conocido a Britanny Murphy antes de morir,por supuesto.
9. Alannis Morissette.
LLevar trenzas en el pelo y ser la “nueva grunge adolescente”
8. Debbie Harrie.
Para ser rubias y culpar a Madonna de habernos copiado el outfit en los 80´s.
7. Joan jett.
Para ser aún más rebeldes y llenar las taquillas de cosas punk.
6. Molly Ringwald.
Para tener más de 1000 pelis sobre nuestra adolescencia,y por sentirnos tristes cuando no recibimos el “felicidades” del chico que nos gustaba en nuestros primeros cumpleaños.
5. Geri Halliwell
Para llevar un vestido-bandera y ser icono gracias a unas mechas y unos labios perfilados. Pero sobre todo: que te llamen “la puta del grupo”.
4. Wynona Ryder.
Por soñar con despertarnos y tener esa cara recién lavada y aun así estar guapas, y que Jonnhy Deep nos lo diga.
3. Pj Harvey.
Por un “me lo puedo permitir” contínuo!
2. Bonnie (Neve Campbell)
“Ligera como una pluma, rígida como una tabla”, todos quisimos ser Bonnie en jóvenes y brujas.
1. Brenda (Shanen Doherty).
Queríamos ser la prota de Sensación de vivir, liarnos con Luke Perry y sacar de quicio a Kelly. Por supuesto, también, caer en decadencia “pobre niña rica”.
El otro día estaba pensando en que los hombres de Praga mojan la braga. No, es broma. Pensaba en la mediocridad, o lo que generalizamos por tal.
No nos estamos reinventando, Bowie ya no lo hace, pero lo hizo. A todos nos gusta pensar que estamos por encima de (de que? de quién?), eso es justamente lo que nos hace mediocres, o unos soñadores.
¡Hey! esta gente no nos gusta, están vacios, son aburridos, no existen.
A menudo me llaman loca por delirar y delirar y delirar porque soy libre y me rio y grito y lloro. Esto me incluye dentro de esta mediocridad, soy guay por esto.
A menudo me llaman “nena”, ya sea como algo descalificativo (ahí tenia 9 años), o en plan cariñoso (después me quitan la ropa).
Me repugnaba esa palabra, le empecé a coger cariño en inglés, ”Baby”. Es como que tiene más intensidad, menos envoltorio, más guay. Y si tu novio se llama así mejor que mejor.  Ahora, en mi apogeo de la soltería, me siguen llamando “nena”. Vale que seas guapo, que estés bueno, que lleves pantalones apretados y que te ates hasta el último botón de tu camisa pero… “Baby no puedes llamarme nena”. Eso es sólo algo que dejaré hacer a quien me escriba una canción.
Y siento decirlo, pero nena sólo puede llamarme Loquillo.
Hay quien piensa en el destino como el azar y quienes en el azar como destino.
¡Ay, azar! Bendita causalidad que se nos presenta en diversos fenómenos no lineales.
Bien, pues yo ni destino ni azar, de hecho no sé por cual de los dos grupos me decantaría, puesto que no los he podido contemplar. Mi trabajo es una mierda, mis estudios son una mierda. Puesto que tengo un trabajo de mierda, mi vida personal es una mierda.
Y eso, no es culpa de ninguna de las dos opciones.
Ojalá volviera a pensar solamente cuando lo único que importaba era ser popular y guapa (pensandolo bien, creo que es lo único que sigue importando, pero se podrían añadir unos matices). Resumiendo, que cada vez me veo más cerca a los 30.
y pareceré Jennifer Garner en “El sueño de mi vida”, con ese ansia de tener una nueva vida, sólo espero que el chico tenga mejor aspecto que Mark Ruffalo .
No tengo nada en contra con Mark Ruffalo (amigo de toda la vida). Simplemente espero que tenga pitillos bien estrechos de los que no dejan lugar a la imaginación con cinturón rockero y unas grandes patillas a las que agarrarme!
Y recordad! el color de la almeja lo marca la ceja.
Crecimos en los suburbios donde el cesped no era afable para equipos de fútbol por eso nunca pudimos ponernos nuestras minifaldas de animadora candente y provocar al personal.
Eso no ha hecho más que traernos una serie de catastróficas desdichas y sueños frustados.
Ahora ya no quiero ser animadora, eso es una profesión que ya me está vetada, ya sólo me queda sentirme como Phyllis Nefler, y querer guiar a todas esas generaciones a ser lo que ahora llamamos animadoras. Los pompones ya no son rosas,ahora es tu pelo, la falda ya no es sexy, ahora vamos en bragas, las zapatillas no existen, a no ser que tengan plataforma. Enseñar y desparramar es VIDA.
Así que chicos, ya sabéis, nunca mantengáis relaciones sin un desintegrador láser a mano. Sexo seguro.